Un paraíso llamado Islas Cook

Situado entre Nueva Zelanda y Hawai, Islas Cook conforma un archipiélago de 15 islas ubicado en el Océano Pacífico Sur. Rarotonga, su capital, es la porción terrestre más extensa y poblada de esta región, que abarca una rica historia maorí. Allí estuve y disfruté de días maravillosos en un paisaje inolvidable.

No es habitual que de manera cotidiana se presenten oportunidades para viajar y menos aún, a un destino tan recóndito como es en este caso, Islas Cook, un lugar al que tuve la oportunidad de llegar hace algo menos de un año.
Este archipiélago conformado por 15 islas, tiene una superficie total de tan solo 240 km² y una población que supera por escaso margen a las 20.000 personas.
Islas Cook, se divide en dos grupos. Al sur, están las elevadas ondulaciones volcánicas y, al norte, se sitúan llanuras con maravillosos arrecifes de coral. No obstante, los lagos de color turquesa y las playas paradisíacas son el común denominador que prevalece en esta zona de la polinesia, territorio atractivo por donde se lo mire.
En muchos aspectos, Islas Cook es dependiente de Nueva Zelanda, de hecho, posee un sistema de gobierno democrático-parlamentario en libre asociación con el gobierno neozelandés y en lo económico, ambos países manejan la misma moneda.
Rarotonga, es la isla principal de Islas Cook, puesto que es donde funciona el Parlamento y el aeropuerto internacional. Además de ser la isla más poblada, con casi 10.000 habitantes.
Particularmente, fue Rarotonga el sitio que visité y desde mi arribo, percibí que estaba pisando un suelo totalmente diferente. Al descender del avión, fuimos recibidos con collares hawaianos y en un clima de fiesta, el olor a flora tropical abundaba en el aire de ese pequeño aeropuerto. ¡Que lindo momento!
Esta isla capital, tiene un perímetro de 32 kilómetros, por lo cual, consideré que la manera más práctica de conocerla íntegramente sería alquilando una moto scooter, comunes en la localidad. Así lo hice, dándome el gusto de disfrutar de la magia del lugar oceánico en cinco días.
Sobre las márgenes del mar, era característica la arena blanca y las aguas cálidas y transparentes; mientras que en la parte central de la isla, se pueden observar y hasta recorrer las altas y verdes elevaciones volcánicas que contextualizan y jerarquizan la zona.
Asombrado por la tranquilidad de su gente, recorrí distintos puntos de atracción de la isla, que pese a su encanto, no ostenta hoteles de lujo ni grandes centros de compras, sino que se caracteriza por tener módicas infraestructuras casi de película, donde sí se pueden apreciar locales de artesanías o restaurantes de mariscos.
La sencillez de los isleños y su hospitalidad, fue algo que me impactó tanto como la belleza paisajística de la región.
Según sus lugareños, la mayoría de origen maorí, la mayor producción del país está basada en la actividad turística, que sin embargo, no muestra estar plenamente desarrollada en relación a la majestuosidad del lugar, visto como un hermoso paraíso tropical y conservado como tal.

Domingo 30 de septiembre de 2012
Relato realizado para suplemento de Turismo de EL DIARIO de Paraná, Entre Ríos.
República Argentina

Categorías:Crónicas de viajes, Trabajos

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