Entre ríos de rugby

El crecimiento del deporte de la ovalada fue una constante en el país y la provincia durante los últimos años. La producción de talentos dejó de ser una exclusividad de Paraná. De Norte a Sur y de Este a Oeste, la disciplina se popularizó a gran escala en Entre Ríos. Hoy, son casi 30 clubes que practican y hacen crecer al rugby día a día.

Fundamentalmente a partir de la última década, con la efervescencia generada por Los Pumas luego de la Copa del Mundo Francia 2007, el rugby cobró un lugar especial en la agenda de los medios de comunicación a nivel nacional y en el interés popular. Poco a poco el deporte fue instalándose en la gente y dejó de ser materia de unos pocos.

En la actualidad, el rugby se ubica dentro de las tres disciplinas más populares de Argentina y Entre Ríos puede dar cuenta de ello. En la provincia son algo más de tres mil personas las que lo practican, considerando las categorías infantiles, juveniles y mayores, tanto hombres como mujeres.

La cifra se acrecienta todavía más al contar la cantidad de personas involucradas con cada entidad además de jugadores, es decir entrenadores, managers, dirigentes, colaboradores y referees.

La particularidad, es que el crecimiento no cesa y se propaga por toda la geografía entrerriana. Las bases del rugby dejaron de estar bajo el ala de Paraná, donde se establecen los tres clubes más grandes –Estudiantes, Rowing y Tilcara– y se expanden a lo largo y ancho del territorio.

El deporte de la amistad y el mítico Tercer Tiempo, se forja en distintas localidades con sacrificio y paulatinamente, cada club empieza a cosechar su siembra.

PUEBLO CHICO, PATRIADA GRANDE. En San Jaime de la Frontera sí que saben lo que es el trabajo mancomunado. En esa población de algo más de 4.300 habitantes ubicada en el norte entrerriano, el rugby llegó hace tan solo 15 años. A través del profesor Ulises Colombo el deporte se instaló en el club San Martín y con una notable madurez, la institución se convirtió en un gran ejemplo a seguir para otras entidades en formación.

“El rugby llegó al pueblo en 2003. Particularmente hacia unos años que jugaba en Espinillos de Concordia. Estaba en el profesorado de Educación Física y había empezado a practicar como para aprender a enseñar. Ahí me formé además como entrenador, en una época en la que no había cursos ni nada de eso”, cuenta Colombo con la voluntad de dar a conocer su historia.

“En ese verano volví a San Jaime y un vecino -Gastón- que sabía que yo estaba involucrado en el rugby, me pidió que formara un equipo en nuestro pueblo, San Jaime de la Frontera. Fue entonces que a modo de chiste le dije que sí, pero que me consiguiera una pelota y diez jugadores, como para arrancar”, relata y agrega: “Y en ese mismo día, Gastón se presentó con 12 amigos entre 15 y 17 años, así que ahí mismo formamos el primer equipo que tuvo el pueblo. Nucleamos a chicos de distintos lugares también, como Federal, Feliciano y hasta de La Paz se venían a jugar con nosotros. Tuve que mostrarles videos de partidos de Los Pumas en VHS porque nadie entendía de qué se trataba el deporte o qué era lo que les pedía que hicieran. Casi nadie en el pueblo conocía el rugby. Después se fueron sumando adeptos de todas las edades y cuando acordamos, ya teníamos un plantel de Primera División y algunos juveniles”.

En aquella época, el insipiente San Martín no tenía competencia oficial cerca, entonces participó de encuentros con equipos correntinos: de Monte Caseros, Curuzú Cuatiá, Goya, Paso de los Libres, Mercedes, entre otros. Años más tarde, el conjunto fue invitado a un campeonato reducido con pares de Uruguay y otros de Entre Ríos. Y los éxitos deportivos empezaron a llegar. Estos Guríses dirigidos por quien fuera presidente, jugador y entrenador del club, como Ulises Colombo, lograron sus primeros títulos. No obstante, la humildad y su esencia nunca cambiaron.

“Para mí es imposible olvidar cómo armamos nuestra cancha. Nuestros primeros postes, con los que todavía contamos, fueron dos semáforos que habían quedado caídos después de una tormenta en la ruta que atraviesa al pueblo”, indica. “El intendente nos autorizó a acomodarlos y usarlos para nuestra cancha. Con un herrero que nos dio una mano, lo hicimos. Acá en San Jaime por más buena intención que hubiésemos tenido, no hubiéramos tenido donde conseguir esos postes para el club, ni dinero para comprarlos”, se sincera.

“Cada paso que dimos a lo largo de nuestra corta historia, siempre tuvo el respaldo de todo el pueblo. De hecho, como nos encontramos lejos de todo y los traslados para poder jugar son tan costosos, hace unos meses adquirimos un colectivo. Para comprarlo trabajamos varios años recaudando fondos en nuestra Fiesta del Cordero; con la venta de comidas, rifas, bonos y por último, realizamos la venta simbólica de las butacas, de la que toda la comunidad participó y así, nosotros pudimos hacer realidad ese anhelo de tener movilidad propia”, expresó.

“Nos esforzamos mucho para todo y nadie nunca se va a quedar afuera de San Martín. Siempre nos focalizamos en nuestras inferiores, juveniles e infantiles porque sabemos que son el futuro. Tal es así, que el año pasado fuimos parte de la Etapa Nacional de los Juegos Evita, representando a Entre Ríos. Ese, creo que ha sido hasta ahora, el mayor logro para nosotros”, concluyó.

DE LA COSTA DEL URUGUAY A LOS PUMAS. A la hora de hacer referencia a Los Pumas –del ’65 a esta parte– oriundos de Entre Ríos, es posible aludir a los nacidos rugbísticamente en clubes de Paraná como Camilo Abud, Ricardo Annichini, Marcelo Faggi, Martín Gaitán, Emiliano Bergamaschi y Javier Ortega Desio. O bien, al caso de Martín Castrogiovanni, que triunfó en Europa al nacionalizarse italiano. Sin embargo, el surgimiento de Nahuel Lobo y Marcos Kremer, es atribuible en gran medida al rugby chajariense y concordiense, respectivamente.

Lobo, quien se desempeñó en Los Pumas durante 2012 y 2013, surgió del Club Curiyú de Chajarí, entidad que lo inició y cobijó en sus comienzos, antes de pasar al CAE.

Kremer, en tanto, que hoy es sensación en el rugby del mundo por su talento denotado tanto en Los Pumas como en Los Jaguares, dio sus primeros pasos en Espinillos y luego en Salto Grande de Concordia, antes de emigrar al Atlético del Rosario.

Por otro lado, otra de las tantas historias que merecen ser contadas, es la del gualeguaychuense Juan Alberto Faiad, de Carpinchos RC. Faiad es parte del Seleccionado Argentino de Sordos, combinado integrado por jugadores con pérdida auditiva mayor de 70 decibelios e hipoacúsicos, menor de 70 decibelios, procedentes de diferentes puntos del país. Otro gran ejemplo.

LA EXPLOSIÓN DEL RUGBY FEMENINO. El primer equipo de mujeres en Entre Ríos lo formó el recordado Alberto Nin en Capibá RC a fines de los ’90. Y hoy, las mujeres practican rugby en al menos diez de los 17 departamentos que componen Entre Ríos. Hay rugby femenino en Crespo, Viale, Seguí, Nogoyá, Villaguay, Bovril, Concordia, Chajarí, Concepción del Uruguay, Colón, San José, Gualeguaychú, Gualeguay y Paraná, entre otras localidades a las que la disciplina está llegando. Incluso, en divisiones infantiles.

Ya sea de manera oficial o con equipos en plena formación, la ovalada gira también en el ámbito femenino en la provincia y en ese marco, Entre Ríos está posicionada a nivel nacional entre las cuatro de mayor crecimiento.

El año pasado, la villaguayense Antonella Reding, que se desempeña en el Atlético Echagüe Club, fue la primera entrerriana en vestir la casaca del seleccionado nacional, al competir sobre arena en Río de Janeiro.

PROYECTOS EN MARCHA. “En Entre Ríos el rugby está atravesando un gran momento”, dijo el titular de la Unión Entrerriana de Rugby (UER), José Carlos Cuestas.

“Temporada tras temporada va consolidándose el número de jugadores fichados y el destacado trabajo que realizamos con los denominados Polos rugbísticos situados en cuatro lugares estratégicos de la provincia, está dando sus frutos”, argumentó.

Por su parte, el directivo adujo que con la finalidad de insertar la práctica del rugby (sin contacto) en los establecimientos educativos de toda la provincia, se gestó una unificación de criterios entre el ámbito deportivo y el sistema educativo. De ese modo, nació el Programa de Rugby Escolar de la UER. La iniciativa cuenta con dos etapas: de capacitación a los profesores y de participación de los clubes.

El proyecto comprende valores de integración, respeto hacia las normas, sentido de pertenencia y prestigio a las instituciones.

Uno de los objetivos de este proyecto es el de fomentar la práctica del rugby en los niveles primario y secundario como una actividad que contribuya al bienestar psicofísico de niños, niñas y adolescentes.

1.963

Fue la cantidad de jugadores fichados (mayores y juveniles) que hubo durante la temporada 2017 en la Unión Entrerriana de Rugby. Hasta el momento, en este 2018, el total asciende a 1.773, aunque el número puede ser aún mayor considerando que los registros se mantienen abiertos para las inscripciones durante todo el año. Estos guarismos no contemplan al rugby infantil, que por año en la provincia supera los 1.500 jugadores.

Domingo 29 de julio de 2018
Artículo realizado para suplemento Mirador Entre Ríos, distribuido con Clarín en Entre Ríos.
República Argentina

Categorías:Crónicas deportivas

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